Ven conmigo a ver
el atardecer,
a ver como el sol se pone,
y dentro del mar desaparece
¿Has oído alguna vez
el rumor suave del mar?
¡ ven a sentirlo ya!
No esperes a la vejez
Eterno el tiempo debería ser,
y no dejar desvanecer
el olor de la tierra,
donde los obsequios Dios nos da
El calor del desierto, a saber
templa tu alma, al estar,
te regala al imaginar
un lugar donde permanecer



Muy lindo poema Mario.
Saludos, Gloria.