Amiga

Amiga

 

 

Amiga, que no has de resucitar,

ya no escucharé de tus labios

las respuestas que mi alma añora

 

La angustia y la incertidumbre

de apoderan de mí,

mi sendero está negro,

la luz de tus ojos

no lo iluminarán más

 

No puedo evitar que de mis ojos

se descuelguen lágrimas amargas,

todo en mí es tristeza y decepción

 

Las esperanzas, que se habían asomado,

se diluyeron implacablemente

 

Nada más tengo que pensar,

la voluntad del destino se impuso,

sin dejarme espacio para soñar

-          pero es mejor-

los sueños sólo traen frustraciones

y éstas, la eterna infelicidad.

 

 

 

mariorabie@gmail.com

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